La aceptación de la herencia

Nadie está obligado a aceptar una herencia, por tanto la aceptación de la herencia es el acto de voluntad por el cual una persona declara aceptarla.

Tipos de aceptación de la herencia

Existen dos tipos de aceptación de una herencia: la aceptación expresa y la aceptación tácita:

  • Aceptación expresa de la herencia. Es la aceptación expresada ante fedatario público.
  • Aceptación tácita de la herencia. Nos remite a hechos o actuaciones realizadas por el heredero que presuponen que ha aceptado la herencia, normalmente actuaciones como propietario de los bienes. Por ejemplo si realiza la venta de bienes hereditarios, la tala de árboles de una finca de la herencia, asistencia a una junta de accionistas como dueño de las participaciones incluidas en  la herencia, etc.

Requisitos para la aceptación de una herencia

La aceptación puede serlo a pura o a beneficio de inventario.

En todo caso la aceptación requiere que se cumplan dos requisitos:

  1. Primero, que se haya abierto la sucesión y se haya producido el llamamiento al aceptante.
  2. Segundo, que la persona tenga plena capacidad de obrar. Por los menores sometidos a patria potestad, aceptan los padres; menores e incapacitados sometidos a tutela, aceptan los tutores con autorización judicial o por sí mismos, si lo hace a beneficio de inventario.

Se podrá aceptar mientras no prescriba el derecho para reclamar la herencia, que es de 30 años. No obstante el interesado puede ser obligado a manifestarse al respecto mediante la petición de un tercero interesado, vía judicial, requiriéndole para que manifieste si acepta o repudia.

Los efectos de la aceptación se retrotraen siempre al momento del fallecimiento, fuese cual fuese el momento en que esta se produce. Hay que tener en cuenta que la aceptación no puede ser revocada y que lleva aparejada todas las obligaciones de un propietario: responder por las deudas y cargas que este pudiese tener.

Aceptar la herencia a título de inventario

Aceptar a beneficio de inventario es la facultad que tiene cualquier heredero para aceptar la herencia a condición de que esta no perjudique a su patrimonio. Para ello deberá formalizarlo ante notario, juez o agente consular en el plazo de 30 días, contados desde que se aceptó la herencia expresa o tácitamente.

Tiene el efecto jurídico de no provocar la unión o confusión del patrimonio del fallecido y del heredero, motivo por el cual éste último solo responderá de las deudas que haya podido dejar el causante hasta el importe total de los bienes recibidos, pero nunca con su propio patrimonio.

Pese a conllevar tan buen resultado para el que se acoja al mismo, casi no suele producirse posiblemente por los requisitos formales que requiere su puesta en marcha, plazos, gastos, realización de inventario ante juez, llamamiento de acreedores, etc.

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