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Impuesto de sucesiones

Liquidar una herencia recibida ¿Qué impuestos voy a pagar?

El fallecimiento de una persona, además del lógico dolor de familiares amigos y conocidos, supone la realización de una laboriosa y compleja tarea de dar traslado de los bienes, derechos y obligaciones del fallecido hacia sus sucesores. Pensemos, por ejemplo, que debemos cancelar contratos, cambiar titularidades, asumir las obligaciones a que se había comprometido el finado, solicitar las prestaciones a favor de aquellos familiares que convivían con el difunto y/o a su cargo: cónyuge, hijos, otros familiares; hacer cumplir sus últimas voluntades y…así una sucesión de trabajos que puede ser tan larga como de dinámica fuese en vida la persona a la que tenemos que sustituir.

A las dificultades anteriores debemos añadir que todo traspaso de bienes de unas personas a otras implica el pago de impuestos de toda índole. Pensemos únicamente  en la compra (el bien cambia de propietario: vendedor-comprador) de un mero bolígrafo; supone el pago de dos impuestos, el iva para quien lo compra (normalmente ya incluido en el precio) y el Impuesto sobre la Renta o Sociedades para quien lo vende, en función del beneficio que de ello haya obtenido.  Lo mismo ocurre con la adquisición de los bienes del difunto por parte de sus herederos o legatarios, además al tratarse de bienes de gran valor, ya fueren inmuebles, vehículos, embarcaciones, cuentas bancarias, acciones, empresas…Estaremos hablando de importantes sumas de dinero.

Aunque el más conocido de todos ellos es el Impuesto de Sucesiones, muchos son los impuestos que pueden verse implicados en este tipo de transacciones: IRPF, cuando nos ha dejado un plan de pensiones; IIVTNU, la famosa Plusvalía Municipal que nos aplicarán a los inmuebles urbanos de la herencia; las tasas de Tráfico, si recibimos un vehículo; tasas de Industria, Turismo, Medio Rural, etc…si heredamos vehículos industriales, negocios o derechos de viñedo; Actos Jurídicos Documentados, si debemos realizar una división horizontal, la partición de una finca o cualquier negocio similar; Transmisiones Patrimoniales Onerosas, si hubiere excesos de adjudicación en el momento de atribuirse los bienes o incluso el IVA, si recibimos bienes afectos a una empresa que no se puedan acoger a la no sujeción prevista por el artículo 7.1 de la Ley IVA para las transmisiones de todo el patrimonio empresarial.

En conclusión si al dolor y a lo arduo de la tarea que se nos presenta por delante sumamos la complejidad técnica de buena parte del proceso y a todo ello añadimos la posibilidad de tener que afrontar el pago de una importante suma de dinero, no será difícil imaginar porque nos vendrá bien hacernos asesorar por un nutrido grupo de profesionales expertos en la materia. Téngase en cuenta que no se trata de liquidar el impuesto ¡hay que hacerlo bien para no pagar demás! Tenemos que hacerlo en plazo y acorde con las leyes para no incurrir en recargos, sanciones o intereses de mora que encarezcan aún más el proceso. Tenemos que defender nuestros intereses frente a la voracidad de las haciendas autonómicas que nos atosigarán con comprobaciones de valores, bienes que ya no eran del fallecido, acumulaciones y mil términos más cuya existencia ignoramos, pero que igualmente castigarán nuestro bolsillo.

SI, EN MOMENTO TAN DELICADO COMO LA PÉRDIDA DE NUESTROS DEUDOS, NECESITAMOS COMO NUNCA A ALGUIEN QUE ESTÉ DE NUESTRA PARTE, PARA ELLO ESTAMOS NOSOTROS Y POR ESO ESTÁ UD EN EL SITIO ADECUADO.

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